Marco Vitruvio había dicho, en el tratado de arquitectura más antiguo que se conoce, que el constructor debe basarse en tres principios: la belleza, la firmeza y la utilidad. Salvando las distancias en el tiempo, esas premisas siguen más vigentes que nunca y se aplican en la decoración del hogar. Quien quiera embellecer su jardín tendrá en la madera un material noble y moldeable que aporta, además, firmeza. Podrán ser porches de madera, pérgolas, cenadores o una tarima de exterior. El único límite es la imaginación.
Porches de madera:
Comunes en la época neoclásica o en la época colonial, amplían la casa hacia el exterior y son un nexo entre los espacios cerrados y el espacio abierto del jardín. Si nuestra intención es crear un ambiente con la comodidad del hogar pero la frescura y el aroma de la naturaleza, no tenemos más que sacar nuestra casa afuera. Un piso del mismo material que el del interior, rodeado de barandillas que delimitan el espacio y dejan entrar la brisa suave. Para la iluminación, ventanas de cristal en el techo.
Cenadores:
Están compuestos por los pilares, que actúan a modo de soporte para la cubierta y los laterales; por los travesaños, que refuerzan la estructura; la tarima, que es la parte inferior que forma el piso; y las barandillas, que aportan elegancia y, además, son un elemento de seguridad. Su cubierta es impermeable, por lo que ofrecen resguardo de las inclemencias del tiempo y de la luz del sol. Son excelentes lugares para ofrecer almuerzos al aire libre, o incluso para sentarse y observar cómo cae la lluvia, y sentir el aroma a tierra mojada.
Pérgolas:
Similares a los cenadores, se integran con la vegetación, pues alrededor de sus pilares de madera dura crecen enredaderas. Fueron el fruto de la inspiración de los arquitectos naturalistas del siglo XVIII y XIX. Forman maravillosos corredores en lugares como la Universidad de Gotemburgo. En nuestro hogar, nos pueden proveer un lugar sombreado para que jueguen los niños, o un sitio para reposar después de un día de verano en la piscina.
Tarimas de exterior:
Por último, una tarima de exterior le puede aportar lujo y diseño a una piscina. Caminar por la madera pulida y zambullirse en el agua. O bien podremos delimitar un espacio con macetas o practicar pequeños orificios en la tarima para que crezcan arbustos y embellezcan nuestro jardín.



